Curiosidades e historia de la escritura

La historia del hombre está repleta de curiosidades y anécdotas sobre la escritura, el alfabeto y la lengua, que se recogen en multitud de libros. Recopilarlas todas sería una labor realmente laboriosa. Pero en este artículo os dejo unas pocas:

Cómo era la escritura de los etruscos

Al igual que sus orígenes, la lengua de los etruscos también constituye para nosotros, por lo menos en parte, un misterio. Disponemos de miles de escritos, pero por lo general se trata de breves inscripciones funerarias.

Se conservan además textos más largos, entre los cuales destaca por su extensión el escrito —tal vez una plegaria— descubierto en las vendas que envolvían a una momia hallada en Egipto.

Sin embargo, tales escritos no nos dicen gran cosa: los leemos porque el alfabeto es parecido al griego, pero ignoramos el significado de muchas palabras.

Algunas de éstas que conocemos: at¡ significa madre; clan, hijo; lavnt, familia; thura, hermano; sech, hija; nefts, nieto. Y se cree, pero no es muy seguro, que avil significa año; lupuce, murió; mestrev, magistrado; spur, ciudad; tinsi, días; y tiv, mes.

Cómo escribían los antiguos romanos

El alfabeto latino era en buena parte idéntico al que utilizamos hoy en día. Nació de sucesivas evoluciones del alfabeto griego, y se difundió por todo el antiguo mundo romano al convertirse en la escritura oficial del Imperio.

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Su difusión todavía se extendió más ulteriormente, gracias a la consolidación del cristianismo. En el transcurso de la historia, durante más de dos mil años, dicho alfabeto ha experimentado diversas transformaciones.

En ellos buscaron la paz multitud de personas acaudaladas y hartas de su ajetreada y vana vida. Las tierras que tales señores ofrecían a los conventos se destinaban a obras caritativas.

Cómo han llegado hasta nosotros los escritos antiguos

Ningún libro griego o romano ha llegado hasta nosotros. Los papiros y pergaminos que escaparon a las devastaciones e incendios entre los cuales se produjo la caída del Imperio romano, fueron destruidos por la acción inexorable del tiempo, que todo lo borra y corroe.

Sin embargo, antes de que los antiquísimos volúmenes se perdieran, hubo quien los copió diligentemente. El mérito de esta labor cabe atribuirlo a los monjes medievales y, en primer lugar, a los benedictinos.

Ya en el siglo IV d.J.C., San Jerónimo había recomendado a los monjes que se ejercitaran en la escritura. En el transcurso de los siglos siguientes, todos los monasterios dispusieron de un scriptorium: lugar destinado a escribir.

Solía estar situado junto a la biblioteca, y sólo podían acceder a él los superiores, el bibliotecario y los monjes copistas o amanuenses, que permanecían sentados cada uno frente a una mesa, trabajando horas y horas en religioso silencio, para copiar cada uno de ellos un manuscrito.

Salvando mucho las distancias, era algo parecido a lo que hoy se conoce como la democratización del saber. Es decir, poner el conocimiento o el saber de las cosas a disposición de todos. Como hacen hoy en día portales de Internet como CurioSfera, eHow en español o Taringa. Aunque en aquella época muy pocas personas sabían leer.

Cómo nació la taquigrafía

El alfabeto es un instrumento muy útil para comunicarse con los demás. Pero el hombre ha intentado desde los tiempos más antiguos hacer lo más rápida posible la escritura alfabética, con objeto de transcribir directamente las palabras.

Curiosidades en la historia de la escritura

El primer taquígrafo fue el secretario de un famoso orador, el griego Tirón, liberto de Cicerón.

Construir un sistema taquigráfico es extremadamente difícil. En efecto, la taquigrafía no debe ser arbitraria, con signos creados a voluntad, sino que debe obedecer a criterios racionales. Es decir, tiene que ser un sistema que los taquígrafos puedan utilizar con seguridad. Con el tiempo se crearon muchos sistemas taquigráficos. El sistema más empleado es el Gabelsberger, así llamado por el apellido de su inventor.

Cómo se originó la palabra lacónico

Lacónica es una persona de pocas palabras y que se expresa de forma concisa.

Una de las más importantes ciudades-estado de la Hélade fue Esparta o Lacedemonia, que se levantaba en Laconia, en el Peloponeso. La región había sido ocupada por los dorios, que sojuzgaron a sus primitivos pobladores.

Licurgo dio a Esparta una constitución aristocrática, según la cual la población se hallaba dividida en espartiatas (miembros de la clase dominante), perimiecos (los antiguos habitantes de Laconia, considerados ciudadanos libres con derechos civiles, pero no políticos) e hilotas (humildísimos esclavos que se veían obligados a cultivar las tierras de los espartiatas). En efecto, los espartiatas se dedicaban exclusivamente a la guerra, siendo adíestratados en ello desde la infancia.

A la edad de siete años, los niños eran apartados de sus madres y confiados al Estado. Se les obligaba a efectuar ejercicios gimnásticos para robustecer su cuerpo, y se les acostumbraba a soportar el hambre y la sed, el frío, el calor y el cansancio.

También se les enseñaba a expresarse brevemente, es decir, lacónicamente. A los veinte años, los muchachos iniciaban el verdadero y propiamente llamado servicio militar, que en realidad se prolongaba durante toda su vida. Los hogares y la vida toda de los espartanos se hallaba exenta de lujos, comodidades y refinamiento. En cierto sentido su vida era lacónica.