Archive | April, 2012

Pleased to meet you! ENETI 2012

20 Apr

Cuando mi alumna Raquel Cerdán me mandó una tutoría virtual diciendo que ella y que su compañero Vicent Torres querían venir a hablar conmigo y que no tenía nada que ver con la clase, ni se me pasó por la cabeza lo que tenían entre manos. No sé si ellos son conscientes de la ilusión que me hizo que pensaran en mí para acompañarles al ENETI 2012, pero la verdad es que, ya sin saber si podríamos sacarlo adelante, el simple hecho de que me lo dijeran a mí me alegró el día; y la semana, jeje. Os puedo decir que se pusieron las pilas desde el primer momento y que, aunque no fue fácil, se movieron como auténticos profesionales. Lo más impresionante es que estos muchachos están en 2º de Grado. Imaginad el futuro que tienen por delante. Aunque agradezco mucho que el Departamento de TeI de la Universidad de Alicante apoyara la decisión de los dos alumnos a pesar de ser solo una colaboradora docente del mismo, de verdad que quiero repetir una y mil veces lo afortunada que me siento por haber viajado al ENETI con estos dos pedazo de representantes.

También quiero resaltar el papelazo de los dos alumnos suplentes de la UA, Jairo Lara y Víctor Torres, que han aportado muchísimo (o “muchiMMo”, como diría Víctor) a esta aventura. Vamos, que este Encuentro no habría sido lo mismo sin ellos, de eso estoy segura. ¡Qué os voy a decir! Es un placer estar rodeada de estos estudiantes y estoy encantada de haber tenido la oportunidad de vivir el ENETI 2012 con ellos. Aquí tenéis a los dos angelitos junto a Oliver Carreira, Eugenia Arrés (dos GRANDES, en lo profesional y en lo personal), y una servidora.

Como la blogosfera se está inundando de entradas sobre el tema estos días, mi intención es resumir en solo tres puntos las razones que, a mi juicio, han hecho que este ENETI haya sido todo un éxito. Una semana después (¡qué rápido pasa el tiempo!), ¡ahí van!

1) Un Encuentro organizado por estudiantes para estudiantes.

En realidad creo que esto lo resume todo. Si el ENETI ha tenido tan buena acogida es, sin duda, porque lo han organizado los propios alumnos de la Universidad de Córdoba para otros estudiantes, y han sido muy conscientes de lo que le interesa al alumnado de TeI. Sinceramente, ha sido increíble ver el trabajazo que han hecho los alumnos de la UCO y ser testigo del éxito que han tenido y que, probablemente, haya superado todas las expectativas que tenían. Qué maravilla ver en un momento un tanto oscuro cómo la juventud se abre paso y vence todos los obstáculos que encuentra en el camino. Judit, Javi, Rafa, Cristina, Esperanza y todos los demás organizadores y voluntarios, mi más sincera enhorabuena. Os deseo mucha suerte a todos con la AETI. (En la foto estoy infiltrada entre algunos de los estudiantes organizadores de la UCO, y estudiantes de la UA, la UJI, la UM y la Pontificia de Comillas.)

2) Una elección cuidada de los ponentes.

Precisamente esta semana se ha hablado mucho de esos traductores que van por ahí “de feria en feria”. Pues,  ¿qué queréis que os diga? Creo que los chicos de la UCO eligieron a los ponentes del momento, a una serie de profesionales que traducen, investigan y comparten sus experiencias para formar a otros traductores. ¿Qué más se puede pedir? Algunos os gustarán más que otros, comulgaréis más con unas formas que con otras, pero las ponencias fueron un soplo de aire fresco  y, en mi opinión, abrieron los ojos y cargaron las pilas a los asistentes. ¡Ojalá en mi época de estudiante me hubieran hablado de estos temas y de esta forma! Si tenéis curiosidad por saber más sobre las presentaciones, echad un vistazo al cartel de ahí arriba. Por cierto, creo que también es importante agradecer el esfuerzo a los patrocinadores (Trágora Formación, Educación Digital, Interpunct, Estudio Sampere, AulaSic, Tatutrad…) que, además, tuvieron el detalle de regalar varios cursos a algunos asistentes mediante sorteo.

3) Una ocasión de desvirtualizar.

En estos tiempos que corren es muy frecuente el contacto y la comunicación online. El networking entre traductores es impresionante. Los blogs, las redes sociales, etc. permiten a estudiantes, profesores, formadores y profesionales estar en contacto, intercambiar información o resolver dudas. Creo que éramos muchos los asistentes con ganas de ver en carne y hueso a muchas personas con las que habíamos tenido contacto virtual. Por eso, para mí ha sido un placer desvirtualizar a algunos de los ponentes de la talla de Eugenia Arrés, Oliver Carreira o Pablo Muñoz (tenía muchas ganas de verlos en persona a los tres), a formadores como Lola Gamboa y Rocío García (Educación Digital) o Elena Fernández (Trágora Formación), y a tantos estudiantes muy presentes en la red como Carlos, Sandra, Merche, Pedro, etc.

¿Qué más se puede decir? Solo que los alumnos de la UCO han puesto el listón muy alto, pero que la UGR ha recogido el testigo gustosa.

¡Encantada de conoceros! ¡Nos vemos en el ENETI2013!

Si queréis leer más sobre el ENETI 2012 en De traducciones y otras rarezas tenéis mucha información previa y una recopilación de materiales y entradas sobre el tema.

 

Yo, mí, me, con… ¡las partes de mi cuerpo! Los posesivos

9 Apr

El sábado leí un tweet de Curri Barceló que me inspiró para escribir esta entrada. Aquí podéis ver que Curri estaba algo molesta con el uso de los posesivos delante de las partes del cuerpo (cuando no es necesario) en un tráiler de Titanic:

Pues sí, estoy de acuerdo con Curri y con otros comentarios que recibió que proponían algo así como “no te sueltes” o, incluso, “no me sueltes”. Y es que, está claro que poseemos “nuestras propias partes del cuerpo” y, por eso, en español no hace falta colocarles un adjetivo posesivo a no ser que queramos hacer un uso enfático o dejar claro el poseedor. Normalmente, sin embargo, utilizamos los artículos con las partes del cuerpo, especialmente cuando ya hemos usado algún pronombre personal, especialmente con los verbos reflexivos.

Los que habéis estudiado inglés ya sabéis que en ese idioma sí se utilizan los posesivos con las partes del cuerpo y los que estudiáis o habéis estudiado Traducción habréis sufrido a vuestros profesores repitiendo que tengáis cuidado, que puede ser un buen ejemplo de calco al español y que no suena natural, sino como una traducción.

Precisamente eso nos pasó a algunas de mis compañeras de carrera y a mí que por aquellos entonces estábamos muy pendientes de todo lo que íbamos aprendiendo en clase. La consigna estaba clara: no abusar de los posesivos; las partes del cuerpo no suelen llevar posesivo en español. Bien, pues podéis imaginar cómo nos quedamos al escuchar dos canciones españolas, sin traducción, que estaban de moda en aquellos tiempos. La primera, de La Oreja de Van Gogh (Cuidate) se convirtió casi en nuestro himno, jeje:

Cubrí mis ojos con mis manos y luego imaginé que estabas ahí de pie disimulando por mí…

Madre mía, qué empacho de posesiones, como si no estuviera claro. Nosotras, muy aplicadas, no entendíamos por qué no decía algo así como “me cubrí los ojos con las manos”.

La otra, de Álex Ubago (Sin miedo a nada), tampoco tenía desperdicio:

Me muero por conocerte, saber qué es lo que piensas,
abrir todas tus puertas y vencer esas tormentas
que nos quieran abatir, centrar en tus ojos mi mirada,
cantar contigo al alba,
besarnos hasta desgastarnos nuestros labios…

Pues, hombre, estaría bueno eso de besarnos y desgastar los labios de otros, ¿no?

Vale que son canciones y que, por lo tanto, no son ejemplos normales y corrientes, pero me pregunto si algunos doblajes y otras traducciones que han calcado el uso del posesivo + parte del cuerpo harán que acabemos utilizando esta misma estructura en español.

¿Qué pensáis? ¿Creéis que llegará el día en que este uso será normal en español y que lo escucharemos con nuestros oídos, lo leeremos con nuestros ojos y lo escribiremos con nuestras manos?

 

What’s Up, Doc? Consejos para (futuros) doctorandos (II)

5 Apr

Como vi que la entrada se estaba extendiendo mucho, decidí dejar esta segunda para elaborar una lista con diez consejos (porque si no me enrollaría más que las persianas), para los que estáis barajando la posibilidad de empezar un doctorado, o para aquellos que ya os hayáis lanzado a la piscina y estéis algo perdidos.

Un poco de humor para empezar…

Y ahora… diez consejos para (futuros) doctorandos:

1. Piénsatelo bien antes de empezar un doctorado y antes de seguir leyendo, jeje. Ya os comenté que, aunque estemos en tiempos de crisis, un doctorado no es la panacea y no os va a solucionar la papeleta. Un doctorado tiene sentido si estáis pensando hacer carrera académica o si tenéis ganas de seguir profundizando en la parte teórica y de investigación en traducción, y  es una gran satisfacción personal. Además, nadie va a tirar de ti y, aunque tengas apoyos, la mayor parte depende de ti.

2. La elección del director de tesis es clave. Primero, es importante que sea experto en el campo de estudio, pero a veces es más importante la relación que tengamos con él/ella. Aunque no sea el que más sepa del tema, pensad que es importante que podáis trabajar juntos. Van a ser muuuchas horas de trabajo y está claro que tenéis que estar seguros de que estará ahí para vosotros cuando lo/la necesitéis.

3. La elección del tema debe responder a tus gustos e inquietudes. Está claro que debes dejarte aconsejar, pero a veces nos dejamos llevar porque estamos indecisos y no se nos ocurre un tema, y podemos acabar investigando sobre algo que no nos gusta. No caigáis en eso. Con todo el trabajo que vais a hacer, merece la pena que se trate de un tema que, si no os apasiona, al menos os guste lo suficiente como para dedicarle vuestro tiempo y energía.

4. Ponte plazos. Como buenos traductores, estamos acostumbrados a los plazos. Pedidle al director que os marque plazos y, si no, poneos los plazos vosotros mismos. Si os dedicáis a varias cosas a la vez es fácil dejar un poco de lado el proceso de investigación, y es importante no abandonarlo. Además, tened en cuenta que la idea de muchas tesis es investigar sobre un tema novedoso, ser pioneros en algo. Si dejáis pasar el tiempo, hay cosas que pueden quedarse desfasadas, obsoletas, y esto, además de ser muy frustrante, os retrasará más.

5. Empieza a publicar y a asistir a congresos desde el principio. El acceso al mundo académico y a las publicaciones y ponencias debe empezar cuanto antes y, además, si empezáis pronto es mucho más fácil. Si hacéis buenos trabajos en las asignaturas del máster (o en las de los cursos de docencia si seguís en el plan antiguo), no dudéis en buscar revistas u otros medios en los que podáis publicarlos en forma de artículos.

6. Aprende a leer. Parece una tontería y quizá penséis que es algo muy obvio, pero es necesario aprender a leer y a ir más allá de las palabras. Tendréis que procesar mucha información, y probablemente en varios idiomas, así que veréis que esto es un punto importante.

7. No escribas por escribir, sé metódico y ordenado. Yo soy la primera que a veces me lanzaba a escribir cosas que se me pasaban por la cabeza sobre el tema, sin orden ni concierto. No os lo recomiendo. Es mejor hacerse un esquema e intentar seguirlo, porque luego es mucho más fácil ordenar las ideas y que todo tenga más sentido.

8. Pierde la vergüenza. Otra cosa muy importante. Tendréis que estar preparados para “molestar”. Sí, molestar al tutor, a otros expertos en el tema, a otros traductores… Incluso a alguien que le eche un vistazo y os corrija las erratas que vosotros, por haber leído el texto un millón de veces, ya no podéis ni percibir.

9. No te quedes con la duda. La tesis termina siendo un trabajo largo (y un poco denso, jeje), y algo de lo que dudasteis en un momento (una fecha, un autor, un nombre, una duda ortográfica…) puede quedárse ahí para siempre si os entra la pereza o si lo dejáis para otro momento. Comprobad, buscad, cambiad. Como buenos traductores, nunca os quedéis con la duda.

10. No tires la toalla. A lo largo del camino os encontraréis muchos obstáculos. Habrá días malos donde queráis dejarlo, sin duda. Tendréis que levantaros una y mil veces y recordar por qué estáis haciendo un doctorado, qué narices es lo que os impulsó a meteros en este lío. Tened preparadas varias respuestas y varios gritos de ánimo, jeje, porque tendréis que hacer esfuerzos para seguir adelante. Desde fuera y sin la presión de aquellos momentos os digo que al final merecerá la pena.

Termino la entrada con un par de recomendaciones que tomo prestadas de la “Versatile Blogger Award” del blog “Traducción e investigación” de Judith Carrera (¡gracias por la nominación y enhorabuena por tu blog! ¡Ánimo con tu doctorado!).

¡Ojalá los hubiera conocido antes!

Mucho ánimo a todos/as y, sobre todo, no dejéis de investigar.

What’s Up, Doc? Consejos para (futuros) doctorandos (I)

2 Apr

Estas últimas semanas he leído algunas entradas sobre la fiebre de la titulitis y sobre si debemos o no hacer un máster al acabar la carrera. Os recomiendo, por ejemplo, esta entrada en el blog No disparen al traductor. Además, el viernes pasado tuve la oportunidad de asistir a una charla de Rai Rizo (Letras de sastre) y Cristina Aroutiounova (El placer de traducir), en la que comentaban su propia experiencia como ex alumnos del Máster oficial en Traducción Institucional de la Universidad de Alicante. Aprovecho, por cierto, para darles la enhorabuena por una presentación muy visual e interactiva, cargada de sentido común, humor y honestidad. Sé de buena tinta que los alumnos y los profesores disfrutaron mucho de la misma.

En cualquier caso, todas esas referencias a la posibilidad de estudiar un  máster me han hecho pararme a pensar y escribir esta entrada (que serán dos) dedicada a todos aquellos que estéis pensando hacer un doctorado en Traducción e Interpretación, o que os encontréis a mitad de uno.

Soy de un programa antiguo de doctorado en TeI en el que, aunque no teníamos que hacer un máster para acceder a la tesis, era necesario pasar por siete cursos de docencia y una tesina o trabajo de investigación defendida frente a a un tribunal de tres miembros para obtener el DEA (Diploma de estudios avanzados) antes de poder empezar con la temida tesis doctoral. En cualquier caso, el nuevo sistema es más corto pero, en mi opinión, la metodología de investigación en traducción es menos intensa que en el plan antiguo. En esta primera parte intentaré ser sincera y, desde mi propia experiencia, responder las preguntas que suelen surgir y a las que nos gustaría que nos respondieran antes de decidirnos y embarcarnos en un proyecto de esta envergadura. En la próxima entrada elaboraré una lista con algunos consejos para los que os decidáis a hacer un doctorado, o para los que os encontráis un poco perdidos a mitad del camino.

Empecemos.

FAQs

¿Para qué sirve un doctorado en TeI? ¿Tendré más salidas laborales si soy doctor en TeI?
Un doctorado en cualquier disciplina supone una mayor especialización en la materia, una teorización de los contenidos y un análisis práctico que debe ser novedoso y aportar algo al campo estudiado. Yo tenía muchas ganas de profundizar en el estudio de la Teoría de la traducción para poder aplicarla a un corpus de estudio y aportar, de alguna manera, mi granito de arena. En general, es un título principalmente académico, por lo que resulta especialmente útil para los que están interesados en hacer carrera académica. Por supuesto, también está el rumor popular de que tras una tesis eres el mayor experto en el tema, y eso siempre anima, jeje. Eso sí, en un campo tan práctico como el de la traducción, un doctorado no supondrá tener más clientes y, si  no hay interés en el campo académico, debe tomarse más como formación y satisfacción personal que como un generador de dinero. En mi caso, el doctorado me ha abierto muchas puertas,  siempre en el ámbito académico universitario, y también me ha supuesto un reconocimiento en el trabajo.

¿Debo empezar el doctorado en cuanto termine el grado? Yo no soy muy partidaria de empezar nada más acabar, a no ser que se tenga muy claro que se quiere hacer carrera académica, aunque me temo que la situación actual hará que muchos se lancen a hacer un máster en cuanto acaben. Yo preferí irme fuera un año, empezar a traducir, y trabajar como profesora visitante en una facultad extranjera de TeI antes de tomar ninguna decisión. Curiosamente, todos esos pasos me llevaron casi sin darme cuenta a comenzar un doctorado a mi vuelta a España. Aunque recomiende pensárselo y tomárselo con calma antes de decidirse, tampoco aconsejo ir dejándolo y posponiéndolo, ya que cada vez resulta un poco más difícil.

¿Es posible compaginar mi trabajo con un doctorado? Un doctorado, en mi opinión, es una carrera de fondo. No hay muchas becas disponibles, por lo que no son muchos los estudiantes que pueden disfrutar de la oportunidad de dedicarse a la investigación dentro de un departamento hasta llegar a presentar su tesis doctoral. Pienso que es lo ideal, pero como no siempre es posible, es mejor hacerse a la idea de que probablemente tengamos que compaginar la elaboración de la tesis con nuestro trabajo. Y no es nada fácil. Llevar ambas cosas, dando por supuesto que damos prioridad al trabajo, que es lo que nos da de comer, supone que los pocos ratos libres que nos deje los tendremos que dedicar a leer, investigar y escribir. Es importante estar preparado para que esto pueda afectar a nuestra convivencia y nuestras relaciones de amistad, aunque estoy segura de que todos serán comprensivos y que, al final, merecerán la pena esos días duros.

¿Cuándo tengo que elegir el tema? Esto es algo que suele suponer bastante agobio. Si no lo tenéis claro al empezar el máster, utilizad ese tiempo para ir viendo qué áreas os interesan más y cómo ir enfocándolo. Lo ideal es tener al menos clara la especialidad a la que os vais a dedicar. Por ejemplo, en mi caso, sabía al empezar el programa de doctorado que quería centrarme en la traducción audiovisual, pero necesité el primer año de cursos de docencia para decidirme por el tema. Lo bueno es que, al saber que lo que más me interesaba era la traducción audiovisual, pude enfocar todos los trabajos hacia esa área. Además, tened en cuenta que vuestros trabajos pueden convertirse en artículos que os ayuden a empezar a publicar cuanto antes.

¿Es importante la elección de mi tutor? Muchísimo. Obviamente, tenemos que tener en cuenta que sea especialista en el área sobre la que vamos a investigar, pero no es lo único a tener en cuenta. El tutor es alguien con quien trabajaremos muy de cerca durante años. Por eso, y en la medida de lo posible, es importante tener una buena relación y saber que es posible trabajar con esa persona. Eso sí, veréis que vuestra motivación no debe depender del tutor. Es algo que tendrá que salir de vosotros mismos.

¿Es muy alto el porcentaje de estudiantes que completan un programa de doctorado? Desgraciadamente, el porcentaje es bastante negativo. Hay datos que confirman que en los últimos años solo uno de cada diez estudiantes matriculados en un programa de doctorado acaban presentando la tesis. La verdad es que encontraréis poco apoyo en muchas ocasiones y tendréis que sacar las ganas y las fuerzas que ni siquiera sabéis que tenéis. Como os he comentado, el doctorado depende en gran parte de vosotros, como cambiar esas estadísticas tan negativas.

En breve… algunos consejos.