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What’s Up, Doc? Consejos para (futuros) doctorandos (II)

5 Apr

Como vi que la entrada se estaba extendiendo mucho, decidí dejar esta segunda para elaborar una lista con diez consejos (porque si no me enrollaría más que las persianas), para los que estáis barajando la posibilidad de empezar un doctorado, o para aquellos que ya os hayáis lanzado a la piscina y estéis algo perdidos.

Un poco de humor para empezar…

Y ahora… diez consejos para (futuros) doctorandos:

1. Piénsatelo bien antes de empezar un doctorado y antes de seguir leyendo, jeje. Ya os comenté que, aunque estemos en tiempos de crisis, un doctorado no es la panacea y no os va a solucionar la papeleta. Un doctorado tiene sentido si estáis pensando hacer carrera académica o si tenéis ganas de seguir profundizando en la parte teórica y de investigación en traducción, y  es una gran satisfacción personal. Además, nadie va a tirar de ti y, aunque tengas apoyos, la mayor parte depende de ti.

2. La elección del director de tesis es clave. Primero, es importante que sea experto en el campo de estudio, pero a veces es más importante la relación que tengamos con él/ella. Aunque no sea el que más sepa del tema, pensad que es importante que podáis trabajar juntos. Van a ser muuuchas horas de trabajo y está claro que tenéis que estar seguros de que estará ahí para vosotros cuando lo/la necesitéis.

3. La elección del tema debe responder a tus gustos e inquietudes. Está claro que debes dejarte aconsejar, pero a veces nos dejamos llevar porque estamos indecisos y no se nos ocurre un tema, y podemos acabar investigando sobre algo que no nos gusta. No caigáis en eso. Con todo el trabajo que vais a hacer, merece la pena que se trate de un tema que, si no os apasiona, al menos os guste lo suficiente como para dedicarle vuestro tiempo y energía.

4. Ponte plazos. Como buenos traductores, estamos acostumbrados a los plazos. Pedidle al director que os marque plazos y, si no, poneos los plazos vosotros mismos. Si os dedicáis a varias cosas a la vez es fácil dejar un poco de lado el proceso de investigación, y es importante no abandonarlo. Además, tened en cuenta que la idea de muchas tesis es investigar sobre un tema novedoso, ser pioneros en algo. Si dejáis pasar el tiempo, hay cosas que pueden quedarse desfasadas, obsoletas, y esto, además de ser muy frustrante, os retrasará más.

5. Empieza a publicar y a asistir a congresos desde el principio. El acceso al mundo académico y a las publicaciones y ponencias debe empezar cuanto antes y, además, si empezáis pronto es mucho más fácil. Si hacéis buenos trabajos en las asignaturas del máster (o en las de los cursos de docencia si seguís en el plan antiguo), no dudéis en buscar revistas u otros medios en los que podáis publicarlos en forma de artículos.

6. Aprende a leer. Parece una tontería y quizá penséis que es algo muy obvio, pero es necesario aprender a leer y a ir más allá de las palabras. Tendréis que procesar mucha información, y probablemente en varios idiomas, así que veréis que esto es un punto importante.

7. No escribas por escribir, sé metódico y ordenado. Yo soy la primera que a veces me lanzaba a escribir cosas que se me pasaban por la cabeza sobre el tema, sin orden ni concierto. No os lo recomiendo. Es mejor hacerse un esquema e intentar seguirlo, porque luego es mucho más fácil ordenar las ideas y que todo tenga más sentido.

8. Pierde la vergüenza. Otra cosa muy importante. Tendréis que estar preparados para “molestar”. Sí, molestar al tutor, a otros expertos en el tema, a otros traductores… Incluso a alguien que le eche un vistazo y os corrija las erratas que vosotros, por haber leído el texto un millón de veces, ya no podéis ni percibir.

9. No te quedes con la duda. La tesis termina siendo un trabajo largo (y un poco denso, jeje), y algo de lo que dudasteis en un momento (una fecha, un autor, un nombre, una duda ortográfica…) puede quedárse ahí para siempre si os entra la pereza o si lo dejáis para otro momento. Comprobad, buscad, cambiad. Como buenos traductores, nunca os quedéis con la duda.

10. No tires la toalla. A lo largo del camino os encontraréis muchos obstáculos. Habrá días malos donde queráis dejarlo, sin duda. Tendréis que levantaros una y mil veces y recordar por qué estáis haciendo un doctorado, qué narices es lo que os impulsó a meteros en este lío. Tened preparadas varias respuestas y varios gritos de ánimo, jeje, porque tendréis que hacer esfuerzos para seguir adelante. Desde fuera y sin la presión de aquellos momentos os digo que al final merecerá la pena.

Termino la entrada con un par de recomendaciones que tomo prestadas de la “Versatile Blogger Award” del blog “Traducción e investigación” de Judith Carrera (¡gracias por la nominación y enhorabuena por tu blog! ¡Ánimo con tu doctorado!).

¡Ojalá los hubiera conocido antes!

Mucho ánimo a todos/as y, sobre todo, no dejéis de investigar.

What’s Up, Doc? Consejos para (futuros) doctorandos (I)

2 Apr

Estas últimas semanas he leído algunas entradas sobre la fiebre de la titulitis y sobre si debemos o no hacer un máster al acabar la carrera. Os recomiendo, por ejemplo, esta entrada en el blog No disparen al traductor. Además, el viernes pasado tuve la oportunidad de asistir a una charla de Rai Rizo (Letras de sastre) y Cristina Aroutiounova (El placer de traducir), en la que comentaban su propia experiencia como ex alumnos del Máster oficial en Traducción Institucional de la Universidad de Alicante. Aprovecho, por cierto, para darles la enhorabuena por una presentación muy visual e interactiva, cargada de sentido común, humor y honestidad. Sé de buena tinta que los alumnos y los profesores disfrutaron mucho de la misma.

En cualquier caso, todas esas referencias a la posibilidad de estudiar un  máster me han hecho pararme a pensar y escribir esta entrada (que serán dos) dedicada a todos aquellos que estéis pensando hacer un doctorado en Traducción e Interpretación, o que os encontréis a mitad de uno.

Soy de un programa antiguo de doctorado en TeI en el que, aunque no teníamos que hacer un máster para acceder a la tesis, era necesario pasar por siete cursos de docencia y una tesina o trabajo de investigación defendida frente a a un tribunal de tres miembros para obtener el DEA (Diploma de estudios avanzados) antes de poder empezar con la temida tesis doctoral. En cualquier caso, el nuevo sistema es más corto pero, en mi opinión, la metodología de investigación en traducción es menos intensa que en el plan antiguo. En esta primera parte intentaré ser sincera y, desde mi propia experiencia, responder las preguntas que suelen surgir y a las que nos gustaría que nos respondieran antes de decidirnos y embarcarnos en un proyecto de esta envergadura. En la próxima entrada elaboraré una lista con algunos consejos para los que os decidáis a hacer un doctorado, o para los que os encontráis un poco perdidos a mitad del camino.

Empecemos.

FAQs

¿Para qué sirve un doctorado en TeI? ¿Tendré más salidas laborales si soy doctor en TeI?
Un doctorado en cualquier disciplina supone una mayor especialización en la materia, una teorización de los contenidos y un análisis práctico que debe ser novedoso y aportar algo al campo estudiado. Yo tenía muchas ganas de profundizar en el estudio de la Teoría de la traducción para poder aplicarla a un corpus de estudio y aportar, de alguna manera, mi granito de arena. En general, es un título principalmente académico, por lo que resulta especialmente útil para los que están interesados en hacer carrera académica. Por supuesto, también está el rumor popular de que tras una tesis eres el mayor experto en el tema, y eso siempre anima, jeje. Eso sí, en un campo tan práctico como el de la traducción, un doctorado no supondrá tener más clientes y, si  no hay interés en el campo académico, debe tomarse más como formación y satisfacción personal que como un generador de dinero. En mi caso, el doctorado me ha abierto muchas puertas,  siempre en el ámbito académico universitario, y también me ha supuesto un reconocimiento en el trabajo.

¿Debo empezar el doctorado en cuanto termine el grado? Yo no soy muy partidaria de empezar nada más acabar, a no ser que se tenga muy claro que se quiere hacer carrera académica, aunque me temo que la situación actual hará que muchos se lancen a hacer un máster en cuanto acaben. Yo preferí irme fuera un año, empezar a traducir, y trabajar como profesora visitante en una facultad extranjera de TeI antes de tomar ninguna decisión. Curiosamente, todos esos pasos me llevaron casi sin darme cuenta a comenzar un doctorado a mi vuelta a España. Aunque recomiende pensárselo y tomárselo con calma antes de decidirse, tampoco aconsejo ir dejándolo y posponiéndolo, ya que cada vez resulta un poco más difícil.

¿Es posible compaginar mi trabajo con un doctorado? Un doctorado, en mi opinión, es una carrera de fondo. No hay muchas becas disponibles, por lo que no son muchos los estudiantes que pueden disfrutar de la oportunidad de dedicarse a la investigación dentro de un departamento hasta llegar a presentar su tesis doctoral. Pienso que es lo ideal, pero como no siempre es posible, es mejor hacerse a la idea de que probablemente tengamos que compaginar la elaboración de la tesis con nuestro trabajo. Y no es nada fácil. Llevar ambas cosas, dando por supuesto que damos prioridad al trabajo, que es lo que nos da de comer, supone que los pocos ratos libres que nos deje los tendremos que dedicar a leer, investigar y escribir. Es importante estar preparado para que esto pueda afectar a nuestra convivencia y nuestras relaciones de amistad, aunque estoy segura de que todos serán comprensivos y que, al final, merecerán la pena esos días duros.

¿Cuándo tengo que elegir el tema? Esto es algo que suele suponer bastante agobio. Si no lo tenéis claro al empezar el máster, utilizad ese tiempo para ir viendo qué áreas os interesan más y cómo ir enfocándolo. Lo ideal es tener al menos clara la especialidad a la que os vais a dedicar. Por ejemplo, en mi caso, sabía al empezar el programa de doctorado que quería centrarme en la traducción audiovisual, pero necesité el primer año de cursos de docencia para decidirme por el tema. Lo bueno es que, al saber que lo que más me interesaba era la traducción audiovisual, pude enfocar todos los trabajos hacia esa área. Además, tened en cuenta que vuestros trabajos pueden convertirse en artículos que os ayuden a empezar a publicar cuanto antes.

¿Es importante la elección de mi tutor? Muchísimo. Obviamente, tenemos que tener en cuenta que sea especialista en el área sobre la que vamos a investigar, pero no es lo único a tener en cuenta. El tutor es alguien con quien trabajaremos muy de cerca durante años. Por eso, y en la medida de lo posible, es importante tener una buena relación y saber que es posible trabajar con esa persona. Eso sí, veréis que vuestra motivación no debe depender del tutor. Es algo que tendrá que salir de vosotros mismos.

¿Es muy alto el porcentaje de estudiantes que completan un programa de doctorado? Desgraciadamente, el porcentaje es bastante negativo. Hay datos que confirman que en los últimos años solo uno de cada diez estudiantes matriculados en un programa de doctorado acaban presentando la tesis. La verdad es que encontraréis poco apoyo en muchas ocasiones y tendréis que sacar las ganas y las fuerzas que ni siquiera sabéis que tenéis. Como os he comentado, el doctorado depende en gran parte de vosotros, como cambiar esas estadísticas tan negativas.

En breve… algunos consejos.