Cuáles son las frutas del bosque

Seguro que has oído hablar en muchas ocasiones de las frutas del bosque, pero ¿sabes cuáles son las más importantes?. En este artículo conocerás las 3 frutas del bosque más importantes y las más populares. Vamos a verlas:

Cuáles son las frutas del bosque

FRESAS SILVESTRES

Si la búsqueda de setas puede ser para los inexpertos una actividad llena de du­das y riesgos, y por lo tanto no demasiado divertida, la referente a otros frutos del bosque es un pasatiempo muy aconse­jable. Buscando fresas, frambuesas y arán­danos, efectivamente, se efectúan esplén­didas caminatas por los bosques; además, al regreso, tendremos la satisfacción de co­mer un exquisito postre.

Las fresas son uno de los frutos más ex­tendidos por las montañas. Se trata de plantas de pocos centímetros cuyas hojas se dividen en hojitas dispuestas en forma de roseta. Son atractivas, de un bello color verde brillante, y tienen los bordes dentados.

De abril a mayo les brotan florecillas blancas, y de éstas, durante el ve­rano, tienen origen los frutos, o sea, las fresas propiamente dichas. Dichos frutos, como bien sabéis, son rojos, muy aromáti­cos y dotados de un característico y del­cioso sabor.

Las fresas de bosque, que crecen a altu­ras no superiores a 1.600 o 1.700 metros, son más bien pequeñas; las fresas cultiva­das, que son las que compramos en el mercado, son mayores. Las de bosque, sin embargo, son más sabrosas y poseen más vitaminas.

Las fresas se arrancan una a una, con mu­cha delicadeza, y se colocan en un reci­piente rígido (a fin de que no se apla­ten) e impermeable (de modo que el jugo no se escape). Ideal es un bote de alumi­nio o de plástico, a ser posible dotado de tapa.

Se preparan de varios modos: con azúcar, con limón y azúcar, con vino o con nata; a la macedonia de frutas, final­mente, le dan perfume, sabor, vivacidad y presencia.

FRAMBUESAS

Los frambuesos son arbustos de poco más de un metro de altura; crecen en terre­nos muy soleados y se encuentran normal­mente agrupados en zarzales. Las hojas del frambueso tienen un color gris claro en la parte inferior, y verde pálido en el supe­rior.

Los frutos son algo mayores que las fresas y poseen un delicado color rojo cla­ro; su sabor es muy agradable.

Las frambuesas tienen un inconveniente: una vez maduras, se deterioran rápida­mente y son fácilmente atacadas por los gusanos. Se precisa, por lo tanto, tomar­las en el momento justo, arrancándolas con delicadeza de la planta y colocándolas en un recipiente rígido, como en el caso de las fresas. Se consumen frescas o bien, haciéndolas cocer, se pueden usar para ela­borar zumos y helados.

La frambuesa contiene mucho azúcar y, por consiguiente, energía; además, por su alto contenido de vitamina C, fortalece el organismo v lo protege de enfermedades.

ARÁNDANO

Hay dos tipos de arándanos: el negro y el rojo. El arándano negro es el más co­mún de los dos y crece en altitudes infe­riores a los 2.000 metros. Es un arbusto no mayor de 30 o 40 centímetros, con tallo delgado y muy ramificado y hojitas ovaladas con bordes algo dentados.

Los frutos están constituidos por pequeñas bayas de color morado, no mayores que un guisante; su pulpa es muy jugosa y tiene un color rojo violáceo tan intenso, que deja manchas muy visibles en los de­dos de quien lo toma con la mano.

Los arándanos maduran en verano, tanto más pronto cuanto más baja sea la altitud. Se arrancan normalmente de uno en uno y se colocan en su correspondiente envol­torio rígido.

Los arándanos son ricos en vitamina A; dado que dicha vitamina favorece a la vista, estos frutos los consumen mucho los pilotos que efectúan vuelos nocturnos. Son menos deteriorables que las fresas y las frambuesas y se comen frescos, añadién­doles azúcar o nata.

El arándano rojo es menos abundante que el arándano negro; se encuentra desperdi­gado por las montañas a altitudes com­prendidas entre los 1.500 y los 2.000 me­tros. Se trata de un arbusto de 10 a 30 centímetros de altura; posee hojas siem­pre verdes, brillantes por arriba y verdes opacas por abajo.

La baya es más pequeña que la del arándano negro; tiene un bello color rojo vivo, es dura y su sabor oscila entre ácido y ligeramente amargo. No es muy buena para consumir en estado natu­ral: se usa para preparar mermeladas.

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