Historia de la escuela

Quién no recuerda su paso por la escuela, tal vez tú que estás leyendo esto estás buscando información para una tarea del colegio. Te vamos a explicar cómo ha sido la historia de la escuela, cuáles fueron las primeras y cómo eran:

Historia de la escuela

Para empezar mira lo que dice este diario de un muchacho que iba a a la escuela:

“Hoy he leído y he hecho cálculo en la es­cuela, después he escrito. A mi regreso a casa, he encontrado a mi padre y le he explicado lo que he hecho. Ha estado muy contento. A la mañana siguiente he dicho a mamá que me dé el desayuno porque tengo que ir a la escuela. Mi madre me ha dado los panecillos y he sali­do de casa. Ya delante de la escuela el portero me ha reñido porque he llegado tarde”.

¿Sabes cuándo se escribió este diario? ¡Hace cinco mil años! Ya entonces había escuelas, maestros, bedeles, lecciones y, como es natu­ral, escolares.

Sin embargo no había ni plumas, ni tinteros, ni cuadernos. Los alumnos escribían sobre una tabla de arcilla húmeda. Eso ocurría en un lejano país de Asia, llamado Mesopotamia, habitado entonces por el pueblo sumerio. El diario del muchacho sumerio que hemos leí­do es real, se encontró inciso sobre unas ta­blillas de arcilla cocida y endurecida, descu­biertas por un arqueólogo.

Los muchachos de la antigua Roma, a su vez, escribían sobre tablillas de madera recubier­tas de cera ; para escribir palabras hacían inci­siones sobre madera mediante un punzón con punta, llamado estilo.

Los romanos tenían también plumas para escribir (que arranca­ban a las ocas) y tintas hechas de sustancias varias, pero no conocían el papel; escribían sobre rollos, que obtenían pegando uno junto a otro delgadísimas franjas obtenidas del tallo de una planta egipcia, el papiro.

Su uso pro­cedía ya del mismo Egipto, donde desde hacía milenios los egipcios escribían sobre rollos de papiro empleando los jeroglíficos, una forma de escritura en la cual no existían letras sino signos simbólicos.

Más tarde se empezó a escribir sobre finas pie­les de ganado: los pergaminos. Como eran materiales costosos sólo se empleaban para documentos importantes y para las obras de los grandes escritores.

Cuando tuvieron lugar las invasiones de los bárbaros, prosiguieron los estudios únicamen­te en los monasterios aislados en lugares ele­vados como si fueran fortalezas, en los que los monjes recopilaban pacientemente antiguos textos enriqueciendo los pergaminos con preciosas miniaturas es decir letras y figuras de pequeñas proporciones ricamente decoradas.

Carlomagno, una vez en orden su imperio, ordenó la apertura de escuelas para los mu­chachos más inteligentes y voluntariosos.

En la actualidad van a la escuela los chicos desde los 6 años a los 14 por lo menos, es decir hasta haber pasado por la escuela elemental (5 años) y la escuela media inferior (3 años). Esto es más o menos lo que se hace en todos los países del mundo.

Es algo ordenado por la ley pero es también un derecho, ya que el Estado debe afrontar grandes gastos para faci­litar a cada muchacho la asistencia a una es­cuela.

Muchos jóvenes prosiguen sus estudios hasta el término de la escuela media superior para asistir posteriormente a la Universidad. En todos los países del mundo las naciones hacen grandes sacrificios para instruir a los jóvenes y combatir el analfabetismo de los adultos.

¿Pero, qué quiere decir analfabetis­mo? Es analfabeta la persona que no sabe ni leer ni escribir, y por eso tiene dificultades en encontrar un buen empleo, no consigue ser útil a la sociedad de un modo eficaz y por eso es más fácilmente oprimido y explotado porque no sabe defenderse.

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