Historia del vuelo

Desde tiempos inmemorables el hombre siempre ha tenido el deseo de volar. Pero durante cientos de años no tuvo éxito hasta que el ingenio humano finalmente lo consiguió. Primero con globo y posteriormente con los aviones o aeroplanos. Vamos a ver la historia del vuelo:

historia del vuelo

Cuándo nació el primer globo

Superar la fuerza de la gravedad resultó ser una empresa muy difícil, de ahí que muchos inventores decidieran dedicarse al estudio de máquinas que consiguieran volar aprovechando gases más ligeros que el aire.

Con un poco de ingenio y una pizca de fantasía, el problema, considerado insoluble por muchos, fue resuelto por los hermanos Mont- golfier. El 5 de junio de 1783, en Annonay, pequeña ciudad cercana a Lyon, se elevó el primer globo de la historia.

Los hermanos inventores habían seguido este razonamiento: si el aire caliente tiende a ascender, bastará aprisionar este aire en una envoltura ligera para conseguir que ésta se eleve también hacia arriba. El aire caliente se obtenía mediante la combustión producida en un brasero que se mantenía suspendido debajo del globo.

Cuándo ascendió al aire el primer hombre

El primer hombre que ascendió al aire fue el físico francés Jean-Fran- gois Pilátre de Rozier. Era el 15 de octubre de 1783.

Un “paseo” aéreo de pocos minutos tal vez provoque la sonrisa de quienes están acostumbrados a ver cada día como los jets supersónicos surcan los cielos.

Pero, si tenemos en cuenta la absoluta novedad que representaban aquellos primeros globos, y el hecho de que los primeros aeronautas se vieran obligados a enfrentarse constantemente con mil peligros, nos llenaremos de asombro.

El vuelo de Pilátre de Rozier se hizo tan famoso que los hermanos Mont- golfier decidieron proseguir sus prometedores experimentos.

Cuándo se atravesó el canal de la Mancha en globo

Menos de una semana después del vuelo de Pilátre de Rozier se inició otra expedición. Esta vez los aeronautas fueron dos: junto al ya citado subió al globo el marqués de Arlandes. A la hazaña asistió el mismísimo Luis XVI. El vuelo cubrió una distancia de 8 kilómetros.

Tal como suele ocurrir en semejantes casos, el eco de la hazaña se difundió rápidamente por todo el mundo, y muchos intentaron imitarla.

Los nuevos practicantes aportaron ulteriores modificaciones: una envoltura de tela impermeable que reducía las pérdidas de gas, la utilización de hidrógeno en calidad de gas más ligero que el aire, y habitáculos más cómodos y adecuados a su finalidad.

El 5 de enero de 1875, Blanchard y Jeffries atravesaron el canal de la Mancha. La hazaña no era nada fácil: el propio Pilátre de Rozier murió cuando intentaba repetirla junto con un amigo.

Cuándo se inventaron los dirigibles

Entregarse a los caprichos de las corrientes de aire era una empresa sumamente arriesgada. Cada día se comprendía mejor la necesidad de hacer maniobrables los aeróstatos, dotándolos de un motor y un timón con los que fuera posible dirigirlos.

En 1852, y una vez más en Francia, nació el primer globo dirigible. Su constructor, Henri Giffard, que tras haber sido un simple obrero ferroviario había pasado a convertirse en un técnico de gran habilidad, bautizó su invento con la denominación de Giffard I.

Los dirigibles realizaron inmediatamente memorables hazañas. En 1854 recibieron un gran impulso, al ser sustituido el motor de vapor por el de explosión. La innovación se debió al brasileño Santos-Dumont.

Los elementos fundamentales del dirigible eran la envoltura rígida y el motor. El fácil manejo del dirigible permitió que muy pronto se le utilizara con fines comerciales, para el transporte de mercancías.

Las hazañas de los dirigibles se desarrollaron a lo largo de un período de 85 años, es decir, desde el 24 de septiembre de 1852 (París: Giffard I) al 6 de mayo de 1937 (Lakehurst, Estados Unidos: Zep- pelin LZ 129).

Famosos sobre todo fueron los dirigibles que hicieron su aparición en 1900, cuando el oficial alemán Ferdinand von Zeppelin, con su primer dirigible que medía 126 metros de longitud, sobrevoló el lago de Constanza.

Cuándo el hombre consiguió volar

La máquina voladora de Leonardo da Vinci estaba concebida de tal forma que el piloto moviera las alas con las manos y los pies, y la cola con la cabeza.

Leonardo da Vinci inventó también un helicóptero con un ala en espiral que se «enroscaba» en el aire. El principio era el mismo que el de los modernos helicópteros.

En el transcurso de casi tres siglos no cesaron los intentos de volar llevados a cabo por toda clase de hombres valerosos y algunas veces fanáticos: éste es, en efecto, el período que separa a Leonardo de los primeros intentos serios efectuados por la técnica moderna.

De entre todas esas tentativas recordaremos la carroza aérea de vapor Henson, cuyo primer forjador había sido sir George Cayley hacia 1850. En la época en la que los dirigibles se encontraban ya en la fase álgida de su historia, nacía el avión.

Cuándo nacieron los primeros aeroplanos

Generalmente se considera que los fundadores de la aviación fueron los inventores Clement Ader y Otto Ulienthal. En efecto, el primero de ellos consiguió, en 1890, que su aparato de hélice se elevara del suelo unos pocos centímetros a lo largo de un recorrido de 50 metros: nacía así el vuelo humano propiamente dicho.

Por su parte, Ulienthal, en lugar de utilizar un motor de vapor como Ader, decidió aprovechar el viento y las corrientes de aire naturales con una especie de aparato que debía ser lanzado desde lo alto de una colina.

Los experimentos de Lilienthal se sucedieron con éxito durante varios años, y gracias a sus estudios la aeronáutica recibió un impulso tal que la convirtió en una ciencia exacta. Ulienthal experimentaba personalmente sus aparatos y perdió la vida en uno de sus vuelos.

En el momento del accidente, ya había realizado un centenar de lanzamientos. Ninguna experiencia, por modesta que sea, deja de ser útil. En el campo de la aviación, cada paso señalaba una etapa en la conquista del aire.

De la misma manera que el vuelo aerostático tuvo sus pioneros en los dos hermanos Montgolfier, los iniciadores del vuelo mecánico fueron también dos hermanos: los norteamericanos de Dayton (Ohio), Wilbur y Orville Wright.

Su aparato poseía una célula parecida a la de Ulienthal, pero dotada de un motor de explosión de 16 caballos, con un peso de casi 62 kilos. El 17 de diciembre de 1903 los hermanos Wright efectuaron con dicho aparato el primer vuelo, que no duró más que unos segundos.

Sin embargo, en un ulterior intento recorrieron más de 5.000 metros. Muchos opinan que el 17 de diciembre de 1903 marca la fecha efectiva del nacimiento de la aviación.

En menos de dos años el aeroplano estuvo en condiciones de volar nada menos que 39 kilómetros en aproximadamente 38 minutos. Louis Blériot, a bordo de un aparato dotado con el motor del italiano Alessandro Anzani, sobrevoló el Canal de la Mancha el 25 de julio de 1909.

El 7 de enero de 1910, Humbert Letham superó los 1.600 metros de altura. Y el 23 de septiembre de 1910, el peruano Geo Chávez consiguió atravesar los Alpes en un trágico vuelo que le costó la vida una vez finiquitada la hazaña.

A pesar de estos primeros y a veces trágicos resultados, la aviación se encaminaba firmemente hacia las más fulgurantes conquistas

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